El modelo clínico



EL MODELO DE PSICOTERAPIA BREVE ESTRATÉGICA (BRIEF STRATEGIC THERAPY, GIORGIO NARDONE MODEL)

La terapia breve estratégica está basada en la evidencia (Szapocznik et. Al., 2008) y para alguna de las patologías más importantes está reconocida como la best practice. El modelo lo formuló Paul Watzlawick y ha sido evolucionado por Giorgio Nardone (Brief strategic therapy, Giorgio Nardone Model).

Está empíricamente y científicamente validado (Nardone, 2015; Pietrabissa, Gibson, 2015; Nardone, Salvini, 2014; Castelnuovo et. al. 2011; Watzlawick, 2007), y ha obtenido el registro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO) como una invención original y es una marca patentada.

Se distingue las formas tradicionales de psicoterapia en que la terapia breve estratégica, permite desarrollar intervenciones basadas sobre objetivos preestablecidos y sobre características específicas de cada problema, en lugar de estar basado en teorías rígidas y preestablecidas. Cada patología se concibe como un equilibrio disfuncional que transformar en funcional, no como una enfermedad biológica que curar.

Las bases epistemológicas en las que se sustenta son el constructivismo radical (E.von Glasersfeld, H. Von Foerster), la teoría de los sistemas (E. Yon Bertalanffy), la pragmática de la comunicación (P. Watzlawick, Beavin, Jackson), la lógica estratégica (J. Elster, N. Da Costa, G. Nardone) y la moderna teoría de los juegos (J. Von Neumann).

La “Solución Intentada que alimenta el problema”, es el constructo operativo central que fue formulado por el grupo de investigadores del MRI (Mental Research Institute) de Palo Alto (1974) . Después lo ha evolucionado Giorgio Nardone a Sistema Perceptivo-Reactivo. Define todo lo que la persona y/o el sistema que le rodea realiza para gestionar una dificultad, que reiterado en el tiempo se mantiene y alimenta la dificultad, llevando a la estructura de un trastorno.

Estas soluciones, como al inicio funcionan, crean el fundamento de la aplicación reiterada, hasta la efectiva construcción de la patología. Es por ello que la intervención terapéutica está encaminada a desarrollar maniobras que estén en grado de interrumpir este contraproducente círculo vicioso.
Apoyándose en la tradición pragmática y filosófica de las estratagemas; como clave del problem solving estratégico, el arte de la persuasión de los sofistas, en la práctica antigua del budismo y en el arte de las estratagemas chinas, así como en el antiguo arte griego de la métis.

La psicoterapia breve estratégica está orientada a interrumpir la rigidez de la patología del trastorno o del problema que se presenta. De ahí que el constructo de experiencia emocional correctiva formulado por Franz Alexander, adquiere relevancia en el modelo.

El constructo muestra que el cambio terapéutico se realiza cuando el sujeto, solo después de la experiencia emocional correctiva, experimenta de modo concreto el poder de afrontar aquello que cree no ser capaz de hacer.

Este ejemplo hace referencia a otro concepto terapéutico tomado del maestro Paul Watzlawick y Jhon Weakland, el evento casual planificado, es decir, la idea que para efectuar cambios terapéuticos rápidos y concretos fueran necesarias maniobras comunicativas o prescripciones elaboradas. Esto con el fin de crear en el paciente experiencias correctivas que le pareciesen casuales mientras que en realidad son estratagemas planificadas para el terapeuta.

La solución del problema para la terapia breve estratégica está representada, por tanto, de estrategias y estratagemas capaces de hacer cambiar a la personas sus soluciones intentadas disfuncionales. Gracias a esto inducirlo a experimentar el cambio concreto terapéutico, es decir, hacer que el paciente modifique la percepción de las cosas que lo obligaban a reacciones patológicas. En esta dirección es importante diferenciar, para cada tipo de psicopatología, los modelos lógicos de la interacción disfuncional que alimentan la formación y persistencia, y en la misma línea construir modelos de lógica estratégica de la intervención resolutiva.

Esto es lo que se produce a partir de la segunda mitad de los años ochenta en el Centro di Terapia Strategica de Arezzo, lo que ha permitido realizar protocolos de tratamiento específicos para la gran mayoría de los trastornos psicológicos y comportamentales. La eficacia y eficiencia de las estrategias y estratagemas terapéuticas construidas ad hoc para las diferentes patologías y su replicabilidad, han llevado, después, a tener un conocimiento efectivo y empírico del funcionamiento de estos equilibrios disfuncionales. Todo esto explica la afirmación aparentemente paradójica: las soluciones explican los problemas.

RESULTADOS DE EFICACIA Y EFICIENCIA DE LA PSICOTERAPIA BREVE ESTRATÉGICA

De los resultados se hace patente que los éxitos positivos de la aplicación del modelo se evidencian en un 88% de los casos tratados con una eficacia aún más elevada para los trastornos fóbicos-obsesivos, donde alcanzan el 95%.

La eficiencia relativa a la curación completa del trastorno (que incluye tres sesiones de folow-up) se evidencia en una media de 7 sesiones para el tratamiento completo. Si por el contrario se consideran la eliminación por completo del trastorno invalidante, es decir, el desbloqueo de la sintomatología, en el total del grupo de sujetos, se realiza dentro de las 4 primeras sesiones, es decir, a los dos o tres meses del inicio de la terapia.

Los datos de eficacia:

  • Trastornos fóbicos y ansiosos (95% de los casos)
  • Trastornos obsesivos y obsesivos-compulsivos (89% de los casos)
  • Trastornos de alimentación (83% de los casos)
  • Disfunciones sexuales (91% de los casos)
  • Trastornos del humor (82% de los casos)
  • Trastornos de la infancia y de la adolescencia (82% de los casos)
  • Trastornos de dependencia a internet (80% de los casos)
  • Presunta psicosis, trastornos borderline y de la personalidad (77% de los casos)

Las psicopatologías pueden ser persistentes o generar un gran malestar durante años, pero no significa que la terapia tenga que ser difícil y prolongada en el tiempo. Citando a William Shakespeare: “no hay noche que no vea el día”.